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Sistema de Información Gastronómica - Unidad Digestiva es una iniciativa del Centro de Investigación Gastronómica, adscrito a la Universidad de los Alpes, que tiene el propósito de evaluar la oferta gastronómica de los corrientazos.

martes, octubre 02, 2007

Tapas en Tomàquet

El restaurante Tomàquet se presenta como una nueva alternativa culinaria en el colonial barrio La Candelaria al llevar el concepto de Tapas, una de las expresiones más representativas de la gastronomía española y en general mediterránea, al centro histórico de Bogotá.

De esta forma, los habitantes y visitantes del barrio La Candelaria pueden disfrutar ahora de un nuevo restaurante que combina la discreción de un acogedor y exclusivo ambiente con la variedad de tapas y platos fuertes españoles tradicionales, desde la deliciosa Paella hasta el pollo al chilindrón y el entrecot al Jerez.

Para aficionados y conocedores, este restaurante ofrece la oportunidad de combinar adecuadamente sus tapas y platos con una adecuada oferta de vinos (maridaje) y la programación mensual de catas de diferentes vinos, fomentando la práctica de la degustación entre las personas interesadas.

Ubicación
: Carrera 3 N° 13-79, barrio La Candelaria. Tel: 5610452

Puntaje: 5 tenedores

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viernes, junio 08, 2007

Pastelería Florida

La pastelería Florida lleva más de 80 años sirviendo a sus clientes en el centro de Bogotá. Su especialidad es el Chocolate que viene con una generosa porción de pan, mantequilla y una lonja de queso doble crema. Todo por $4.400.

Si quiere impresionar a sus amigos no pida simplemente el chocolate. Pida con mucha seguridad: "A mi tráigame un 610"... Es el número con el que está codificado ese combo en el menú.

Ojo
: Con algo de suerte y saturación en el primer piso, se abrirán ante ustedes las puertas para el segundo piso donde está el Salón Republicano, un espacio inédito para miles de bogotanos, incluyéndonos a cientos de sus habituales clientes.

Pastelería Florida
Carrera 7 # 21-46
Calificación: 4 1/2 tenedores

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lunes, junio 04, 2007

La Parrilla de Oro

La semana pasada invité a unos amigos a conocer el restaurante La Parrilla de Oro, ubicada en la CR 4 # 17-94 de la ciudad de Bogotá.

Con orgullo presenté a mis compañeros este espacio que tenía muy dentro de mis afectos ya que mi padre nos llevaba cuando éramos niños, en ese mismo amplio solar en cuyo centro
sobresalía la mítica parrilla de oro.

La atención fue buena, el sabor de la carne exquisito y la velocidad en la atención aceptable, pues había que esperar pacientemente la cocción de las generosas y jugosas porciones de carne. Mientras tanto nos deleitamos con unas deliciosas arepas santandereanas, sin saber el triste desenlace de esta que, hasta el momento, era una feliz tarde de almmuerzo.

Luego de que nos sirvieran las medias porciones que pedimos, de buen tamaño para un almuerzo de entre semana, acompañadas de una yuca muy blanda y papa salada, conversábamos satisfechos acerca de lo buena que estaba la carne mientras nos reíamos de la cara de malgeniada que tenía la dueña. No sabíamos lo que nos esperaba con esta dama, veterana en la administración del local.

Nos levantamos con dificultad debido a que nuestros estómagos estaban bastante ocupados encargándose de procesar las proteínicas carnes.

Cuando fuimos a la caja, hubo una pequeña diferencia de 500 pesos entre lo que decía en la carta que costaba la media porción de baby beef ($7500) y lo que la señora había marcado en la registradora. Esperábamos que mostrándole la carta ella iba a comprender su error, pero no fue así. ¡Se justificó diciendo que los precios de la carta no correspondían con lo que realmente costaba la carne!

A lo lejos se notaba que esas cartas llevaban años de ser impresas, por lo que nos parecía por lo menos surrealista la situación. La señora muy terca prefirió perder para siempre un cliente que visitó su restaurante desde que era un niño antes que reconocer los 500 miserables pesos de diferencia, diciendo que, si no hubiera metido ya la información en la caja registradora, hasta nos hubiera devuelto la plata. ¡Tras de que reconoce su error nos hace ir desilusionados e indigestos!

Esto me hace recordar la primera vez que fui a un Mc Donalds y me entregaron una orden que no había pedido. Al reclamar el dueño se disculpó y arrojó lo que antes me habían dado a la basura, algo aterrador para alguien que vive en un país pobre como el mío, pero sin duda es una imágen que me hizo pensar que ese restaurante era mi amigo y me trataba con respeto, así lo hubiera hecho este señor como táctica de posicionamiento en los primeros meses de existencia de esta cadena en Colombia.

Así que por la terquedad de la administradora digo para siempre adiós a las deliciosas carnes de la Parrilla de Oro, ojalá esos $500 que la señora no quiso devolver le alcancen para compensar la pérdida de un cliente y el fin de una hermosa tradición familiar.

Adiós Parrilla de Oro. Mis nietos no te conocerán.

Restaurante santandereano la Parrilla de Oro, CR 4 # 17-94 2439587

jueves, octubre 12, 2006

"Plazoleta perdida": El Mexicano

Las plazoletas de comida de los centros comerciales suelen tener los mismos restaurantes: El Corral, Kokoriko, Presto, McDonalds, Leños y un gran etcétera. Son esos lugares que, por lo general, muestran las cifras más altas en sus marcadores electrónicos de números rojos.

Justamente, por eso siempre es una novedad consumir alimentos en aquellos locales menos concurridos y que parecen remar contra la corriente.

Hace un par de semanas comí, en el centro comercial Portal de la 80, en un sitio llamado ‘El Mexicano’ (no creo necesario decir el tipo de comida que ofrece). Con respetuoso temor y como curtido conocedor de esta comida rápida me atreví a pedir un 'burrito', a quien atendía: un mexicano original, directamente importado del D.F. (¿acaso será una estrategia de mercadeo?).

Además del gran tamaño del producto –dejé una tercera parte-, me sorprendieron sus ingredientes: junto con la carne asada, tiene en su interior arroz, frijoles, arveja, pico’e gallo y guacamole. Todo esto, servido en una cama de ensalada y acompañado por totopos.

Por lo pronto, los precios son exactamente iguales a los de El Carnal. Incluso, creo que me salió más barato pues me ahorré el precio de la tradicional Milanta, que tomo para eliminar las agrieras que me ha comenzado a dejar la comida del restaurante criollo.

Quizás el único punto bajo que noté está en la tortilla: hubiera sido bueno que quedara un poco más tostada (en un momento, alcanzó a pegárseme la masa en los dientes y el paladar... una sensación poco agradable, créanme).

El Mexicano
C.c. Portal de la 80
Puntaje: 4 tenedores
Precios: entre $7.000 y $12.000

viernes, octubre 06, 2006

No todos los 'Sabrosito' son iguales

Estuve en el Sabrosito de la carrerra séptima con calle 28, más o menos. Pedí dos limonadas en lugar de sopa, pero no hicieron el cambio. En la sucursal de la calle 24 hacen el cambio sin problema. Me dijeron que la sopa era gratis a lo cual respondí que eso era mentira porque si yo le decía que me trajera solo la sopa no me atenderían... ¿Diferentes administraciones o interpretaciones distintas?

miércoles, septiembre 13, 2006

Sabrosito

Ubicado sobre la carrera séptima entre calles 22 y 23, el concepto detrás de sabrosito es simple e incluso ha sido copiado por otros restaurantes: Gran variedad de platos a la carta a un precio razonable y servido con gran rapidez. Su organizada línea de producción demuestran experiencia en el corrientazo.

El mobiliario tipo cárcel, con un muro que sirve de soporte a las mesas y con sillas estilo bar, ayudan a agilizar la tarea de comer y nos invitan subliminalmente a abandonar el lugar tan pronto acabamos.

El sabor es bueno y las porciones decentes. Hay gran variedad de carnes e innovaciones culinarias como la "pechuga de la abuela" o la "chuleta valluna".

Si quiere salir rápido del problema del almuerzo y saber a qué atenerse, vaya con frecuencia a "sabrosear".

Tip: Si no quiere sopa, puede pedir doble limonada por el mismo precio. Todos los platos incluyen bebida.

Puntaje: 4 tenedores
Precios: entre $5000 y $6500

viernes, septiembre 08, 2006

Gatolomeo

En la calle 18 No. 4 - 54 encontramos este novedoso restaurante, fácil de reconocer por un Garfield inflable de 2 metros y medio en la entrada.

Habíamos pasado varias veces por el frente pero hasta hoy nos decidimos a entrar, atraidos por el menú colgado en una pizarra en la puerta: Crema de ajiaco, picada de carnes, papa criolla, croquetas de plátano (toda una novedad que ninguno de nosotros había probado antes) sobre una cama de lechuga y tomate.

El ambiente es acogedor, aunque al señor C. le pareció chillona la combinación azul claro con fucsia en las paredes. El tema decorativo son los gatos en todas las formas, tamaños, colores y no digo sabores, aunque todo el mundo sale con el chiste de que si no será carne de gato lo que sirven ahí.

La atención fue buena, rápida y precisa. El almuerzo es acompañado por jugos de exóticas combinaciones frutales y un rico esponjado de frutos rojos.

A pesar de que a simple vista parecía pequeño el plato, la cantidad es la misma de cualquier otro restaurante.

Con pequeños detalles de fina coquetería como los individuales con chistes gatunos y mensajes zalameros en el menú, los dueños nos convencen de regresar en otra ocasión.

Precio: $5.500
Calificación: 4 tenedores

miércoles, septiembre 06, 2006

Restaurante bocca

Este restaurante es atendido por su propietaria, muy querida por cierto, quien hoy nos deleitó con sopa de colisero, carne asada, frijol y patacón. Casi siempre pedimos que nos cambien la sopa por huevo y nos permiten hacer otras variaciones al menú sin problema.

En un tiempo eran creativos con los nombres de los platos

Siempre se esfuerzan por renovar el menú y es más o menos balanceado. Las meseras hacen bien su trabajo. Hay televisión siempre en el canal RCN.

El postre siempre es diferente: Dulce, merengue, gelatina, arequipe, masmelo, cocada y hasta jelly beans.

Siempre es agradable volver.

Como es un sitio al que vamos con frecuencia, al menos dos veces por semana, es inevitable conocer algunos lunares, aclarando que su dueña siempre está al pie del balón lista a corregirlos: A veces sirven la comida un poco fría. Afortunadamente ya no trabaja ahí un desastre de mesero al que no le gustaba anotar los pedidos y causaba caos y confusión. En alguna ocasión el restaurante estaba tan lleno que nadie nos atendió y tuvimos que irnos a otro lado.

Carrera 4 No. 17-66
Precio: $4.500, valeras disponibles.
Calificación de hoy: 3½ tenedores.

martes, septiembre 05, 2006

Arepas y carnes

Fuí con otros 3 amigos a Arepas y carnes de la calle 19 entre carreras 4 y 5. Pedí una carne con arepa y ellos pechuga, carne y mixto de carnes.

Tuve que esperar más de 10 minutos después de que les sirvieran a ellos para recibir un desabrido plato de carne fría. Ni modo de pedir que me la calentaran, porque a qué hora iba a comer. Ellos ya iban terminando y me tuvieron que esperar.

En otras ocasiones he ido y me han atendido relativamente rápido y caliente.

Precio: $6.000
Calificación de hoy: 1½ tenedores

lunes, septiembre 04, 2006

Estructura de un almuerzo corriente

Como uno de los primeros servicios del SIGA UD, nuestros investigadores han definido una matriz perpendicular que permite la definición del objeto de estudio: El corrientazo.

Aunque la estructura depende y varía enormemente de acuerdo con los caprichos del proveedor de turno, el SIGA UD ha encontrado una generalidad subyacente:

  • Entrada: suele ser una sopa de:
    • Arroz, crema de pollo o verduras
  • Plato fuerte compuesto generalmente por
    • Arroz
    • Carne de res (eso creemos o queremos creer), pollo, hígado
    • Verdura (lechuga, tomate, cebolla; torta de espinaca
    • Otra harina: papa, plátano, yuca
  • Postre (de guayaba, un bocadillo, una cucharada de arequipe…)
  • Bebida: Jugo de guayaba, tomate de árbol, limonada; mango en algunas oportunidades o gaseosa (en medida de 11 onzas)
  • Valor agregado: un caramelo que entregan en la caja a la hora del pago de la deuda.
La fórmula más conocida es el ACPM (arroz, carne, papa y maduro). Sin embargo, algunos establecimientos han llegado a la asombrosa fórmula de cuatro farináceos (harinas) al incluir: arroz, papa, maduro, yuca y carne a la milanesa.

domingo, septiembre 03, 2006

Principios del SIGA UD

Los principios que guían nuestro centro de investigación están claramente definidos:
  1. Arveja
  2. Garbanzo
  3. Lenteja

sábado, septiembre 02, 2006

Metodología para el análisis

Nuestros investigadores han establecido tres métodos para el análisis de casos, al mejor estilo de Harvard:
  1. Por Referidos
  2. Por la Guía de restaurantes ‘1A’, del Distrito
  3. Por Muestreo Aleatorio

viernes, septiembre 01, 2006

SIGA UD "Un corrientazo cerca de UD."

Presentación
Fundado en febrero de 2005, el Sistema de Información Gastronómica – Unidad Digestiva, es una iniciativa del Centro de Investigación Gastronómica, adscrito a la Universidad de los Alpes, con el objetivo de evaluar la oferta gastronómica de los corrientazos (almuerzos corrientes, ejecutivos o "del día") en Bogotá. Desde el año pasado, un pequeño grupo de investigadores sociales ha comenzado un riguroso Plan Piloto de evaluación. Al haber encontrado algunas dificultades de tipo logístico, sus científicos se han inclinado por un Plan Copiloto.

Micción
Clasificar, categorizar y orientar todos los establecimientos restaurantes, chuzos, metederos y rotos, entre otros, dedicados a la elaboración y comercialización de almuerzos ejecutivos y corrientes de la zona centro de Bogotá.

Visión
20/20 porque hay que verlos antes de entrar.

Objeto de estudio
Restaurantes corrientazos.

PDTA: En estos días estaremos publicando algo sobre los principios rectores del SIGA UD.