A este obrero no se le ocurre encender la herramienta

Ivane no es muy brillante, pero le sobra energía.

Tanta como para despegar el cemento de todo un muro a punta de músculo y sin encender el cincel eléctrico. Seguro que si lo prende no le hubiera rendido tanto el trabajo.

Ver también:  Por esto no hay que celebrar antes de llegar a la meta

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