Chistes buenos

Un Shilenito, obviamente de nombre Juan, recién llegado a los Estados Unidos le contaba a su amigo el Lusho, idem shilenito, que tenía muchos males pero no podía ir al doctor porque no sabía hablar inglés.
El amigo, no muy ducho en el idioma, pero canchero como buen shileno, se ofrece a servir de traductor.
El médico por medio del traductor le pregunta:
– «Qué es lo que le duele?»
Juan:
– «Me duelen las muñecas»
El amigo traduce:
– «Hees dolls hurt»
El doctor se sorprende pero no dice nada, y pregunta:
– «What else?» (¿QUE MAS?)
– «Tengo dolores en la sien»
El amigo traduce:
– «Hees one hundreds hurt»

El doctor queda más sorprendido y pregunta una vez más:
– «What else?»
– «La paleta izquierda me duele mucho»
El amigo traduce:
– «Hees left paddle hurt beri moch»
El doctor dice:
– «I think he is mentally retarded»
El amigo le dice a Juan:
– «El doctor dice que uses Mentolato en la tarde»

Dos comerciantes conversaban, y uno le decía al otro:
– No tengo idea por qué mi negocio no funciona.
– ¿Pusiste letreros?
– Puse letreros -le responde el otro.
– ¿Pusiste ofertas?
– Puse ofertas.
– ¿Pusiste propaganda?
– Puse propagandas.
– Entonces, qué será lo que pasa, vamos a ver… MMHH.. Letreros, propaganda, ofertas… ¿SERÁS HUEVÓN? Sastrería se escribe con «S» no con «C»…

Un tipo visita a su compadre:
– Compadre, francamente no puedo creer que no tenga los pantalones para mandar en su casa.
– Sí, es verdad, tiene toda la razón, compadre.
– Mire, en mi casa mando yo, y cuando digo: tengo hambre, me sirven de comer y cuando digo: tráiganme el agua caliente, me la traen de inmediato.
– Oiga compadre, y ¿para qué pide agua caliente?
– Ay compadre, no me diga que usted lava los platos con agua fría…

¿Por qué los gallegos se sientan en la última fila cuando van a ver películas cómicas?
Porque el que ríe de último, ríe mejor.

¿Cuántos gallegos se necesitan para hundir un submarino?
Dos, uno que golpee afuera y otro adentro que abra la escotilla.

– Oye Manolo, ¿sabías que David mató a Goliat con su onda?
– Coño, ya decía yo que ese David era un peligro con la moto.

Un letrero en un parque gallego:
«Favor no pisar el pasto. El que no sepa leer, que pregunte»

Otro letrero en otro parque gallego:
«Se arrestará a la persona que se sorprenda tirando basura aquí. Y a la que no, no»

¿Cómo se sabe que una moto es gallega?
Porque es la única que viene con aire acondicionado y cenicero.

¿Por qué los gallegos se bañan con la puerta abierta?
Para que no los espíen por la cerradura.

Un gallego recibe una llamada a su celular, y responde:
– Hola, mi amor… pero… ¿cómo sabías que estaba aquí en un motel con mi secretaria?

¿Por qué los gallegos están preparando bolsitas de té como locos?…
Porque han visto los carteles que dicen: «Cristo viene. Prepára-te»

¿Cómo reconoces a un gallego en un salón de clases?
Porque es el único que cuando el maestro borra el pizarrón, él borra su cuaderno.

– ¿Aló?
– ¿ALÁ?
– ¿Aló? ¿Aló?
– ¿ALÁ? ¿ALÁ?
– Oiga, no sea chistoso, yo estoy hablando en serio…
– ¿Y?… Yo estoy hablando en sirio…

Llega un señor a su casa y le dice a su mujer:
– «Mi amor, tengo un grave problema en la oficina»
Su mujer le responde, dándole aliento:
– «No te preocupes, gordito. Nunca digas tengo un problema, di: Tenemos un problema»
A lo que su marido le dice:
– «¡Muy bien, entonces: Nuestra secretaria va a tener un hijo nuestro!»

Un comentario en «Chistes buenos»

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: