Hay en el mundo un sonido
que por sí solo podría
conformar la melodía
más grata para el oído.
Es de todos conocido
y, desde luego evidente,
que no tiene equivalente
en la faz del mundo entero.
Por supuesto me refiero
a la risa de la gente.
La tosca risa del viejo,
la suave risa del niño,
la que brota por cariño,
la que estalla sin complejo.
La que suena cual añejo
crujir de una crinolina,
risas de voz cristalina
y carcajadas sonoras
que son como las tamboras
de una banda pueblerina.
Risas que son oda y canto,
gritos de triunfo, poesía,
acicate en la alegría,
paliativo en el quebranto.
A la vida, por lo tanto,
le tengo que agradecer
que por mi doble quehacer,
escritor y comediante,
es la risa mi constante
y fascinante placer.

Roberto Gómez Bolaños

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Un comentario en «Un poema de Chespirito -La risa»

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