Picardía angelical

Siempre cuando la amada resolvía
desnudarse y al lecho irse cansada,
el Angel de la Guarda, que bobada,
de la alcoba al momento se salía.

Loco por ver su desnudez rosada
mirar por las rendijas solo hacía,
y si caer las ropas él oía,
lucía al punto un ala chamuscada.

Cierta noche aquel ángel inocente
en un espejo vio desnudo, ardiente,
ese cuerpo de Venus dominguera.

Ver también:  Nombres chistosos de doble sentido para trolear

Y del amor oyendo su consejo,
esperó que la dama se durmiera,
tornó a la alcoba y se llevó el espejo.

Ciro Mendia

Un comentario en «Picardía angelical»

  • el 6 de marzo de 2009 a las 12:19 pm
    Enlace permanente

    espejos malditos!, a veces muestran mas que si se mirara de frente al fuego.

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: