Ocho chistes variados

La señora dueña de la casa dice a su empleada doméstica:
-Clodomira a partir de mañana queda despedida, no aguanto mas sus malos genios y su alboroto aquí en la casa.
-Ay mi señora, ¿usted me despide porque tengo una cara mas bonita que usted?
-No sea atorrante, ¿quien le ha dicho eso?
-Su esposo mi señora.
-Arregle tus cosas y se va, le dice la señora.
-Si mi señora, pero estoy segura que usted me echa porque tengo las piernas más bonitas que usted.
-¿Pero quién le dijo eso?
-Su esposo mi señora.
-Salga inmediatamente de esta casa, pedazo de mugre.
-Está bien mi señora… pero estoy segura que usted me despide porque en la cama hago mejor el amor que usted.
-¡Fuera de mi casa! ¿Ahora me va a decir que eso también se lo dijo mi esposo?
-No mi señora, en eso su esposo sí es muy respetuoso… eso me lo dijo su chofer.

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En una ciudad del interior, el Fiscal de Juicio llama a su primera testigo
una viejita de edad bien avanzada y, para comenzar a construir una línea de
argumentación, le pregunta:
-Doña Genoveva, ¿Ud. me conoce, sabe quién soy y qué es lo que hago?
-Claro que lo conozco, Vinicio, yo lo conozco desde cuando era bebé. Las personas que lo veían en aquel entonces sólo lloraban. Debió haber sido por el pitito chiquitito que Ud. tenía. Y después, francamente, usted .me decepcionó. Usted miente, traiciona a su mujer, manipula a las personas, gusta del chisme. usted cree que es influyente y respetado en esta ciudad, cuando en realidad es un verdadero desgraciado. Ni siquiera sabe que su hija está embarazada y, por lo que pude enterarme, ella ni siquiera sabe quién es el padre de la criatura. ¡Ah si lo conozco ! ¡Claro que lo conozco!
El Fiscal queda petrificado, incapaz de dar crédito a cuanto estaba oyendo.
Queda mudo, mirando hacia el Juez y hacia los jurados. Sin saber qué hacer,
señala al abogado de la defensa y pregunta a la viejita:
-Y al abogado de la defensa, ¿Ud. lo conoce? ¿A Robertito? ¡Claro que lo conozco !Desde que era chiquito, yo lo cuidaba cuando María, su mamá, aprovechando la
ausencia de su marido, salía para atender cualquier otro «compromiso». Y él
también me decepcionó. Es perezoso, puritano, alcohólico y siempre está queriendo dar lecciones de moral al resto de la gente sin siquiera tener moral propia. No tiene amigos y, además, lleva perdidos casi todos los juicios en los que actuó. Al margen
de estar siendo traicionado por su mujer con el mecánico …
A esas alturas, el Juez pide a la señora que permanezca en silencio, llama
al Fiscal y al abogado de la defensa al estrado y les dice en voz baja a ambos:
-Si alguno de ustedes llega a preguntar a esta vieja hijade&%$& si me conoce, va a salir preso de esta sala ¿Está claro?

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Un manicomio lleno de locos decidió sacar unos cuantos del lugar porque estaba muy lleno, y para eso les hicieron una prueba a los locos, dibujaron una puerta en la pared, y el que se diera cuenta que la puerta no era de verdad lo iban a sacar, el primer loco pasó y trató de abrir la puerta y en eso otro loco no paraba de reírse, la sospechas del encargado fue que él ya no estaba loco, y otro loco trató de abrir la puerta, mientras tanto el otro loco todavía seguía riéndose, en eso le llama la atención el encargado al loco y le pregunta:
-¿Y tú? ¿Por qué te ríes?
El loco contesta:
-Es que aquí, traigo las llaves

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Tan pronto despierta la pareja de esposos la mujer se dirige ilusionada a su marido:
-¿Oye viejo? Fíjate que acabo de soñar que me regalabas un collar de perlas. ¿Qué crees que signifique?
-Hay vieja, pues no te preocupes, que hoy mismo lo vas a averiguar.
-¿De verdad?
-Pues claro, ¡como que me llamo Cruz Treviño de la Garza!
Toda la tarda la esposa espero impaciente al marido, hasta que por fin en la noche, el señor llegó con un paquete envuelto para regalo. Los ojos de la señora se llenaron de ilusión.
-Vieja, lo soñaste y te cumplí. ¡Aquí tienes!
La señora toma el paquete y lo abre con desesperación, encontrando en su interior un libro, que en la portada decía: El significado de los sueños.

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Un señor iba paseando por la calle cuando se encuentra a un amigo:
-¡Hola! ¿cómo te ha ido?
-Bien, gracias, oye, ¿tendrás un cigarro que me regales?
-Claro. aquí tienes.
El amigo se lo da, y antes de que se fume el cigarrillo, el señor se toma una pastilla y después procede a fumarse el cigarrillo. el amigo dudoso, pregunta:
-¿Y para que sirve esa pastilla?
-¡Ah! sirve para que se me quiten las ganas de fumar.
-¡Pero si estás fumando!
-Claro pero sin ganas.

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Uno de los locos del manicomio sale del baño corriendo y gritando desesperado:
¡Llévenme donde el director que he descubierto mi problema.
Ante tanto alboroto, uno de los médicos lo lleva donde el director.
-¿Qué es lo que pasa?
-Doctor, fíjese que ya sé lo que me pasa y, tal como se lo había dicho, ¡no estoy loco!
-A ver, dígame, entonces ¿qué es lo tiene?
El loco, bajándose rápidamente los pantalones, se mete el dedo medio por atrás; lo saca y, sin darle tiempo a nadie de reaccionar, se lo pasa por la nariz al doctor, al mismo tiempo que le grita:
-Ya ve doctor, no estoy loco: ¡Yo lo que estoy es podrido!

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Una tarde un abogado iba en su limusina cuando vio dos hombres al costado de la ruta comiendo pasto. Preocupado, ordenó a su chofer detenerse y bajó a investigar.
Le preguntó a uno de ellos:
-¿Por qué están comiendo pasto?
-No tenemos dinero para comida. – dijo el pobre hombre – Tenemos que comer pasto.
-Bueno, entonces Uds. vengan a mi casa y yo los alimentaré -dijo el abogado.
-Pero, Sr., tengo esposa y dos chicos conmigo. Están allí, debajo de aquél árbol.
-Que vengan también, -dijo el abogado. Volviéndose al otro pobre hombre le dijo:
-Ud. también venga.
– Pero, Sr., yo también tengo esposa y seis hijos conmigo!
– Que vengan ellos también. -respondió el abogado.
Entraron todos en el auto, lo que no fue fácil, aún para un automóvil tan grande como la limusina.Una vez en camino, uno de los pobres tipos dijo:
-Sr., usted . es muy bueno. Gracias por llevarnos a todos. El abogado dijo:
– Feliz de hacerlo, les va a encantar mi casa. El pasto está bastante alto.

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-Fíjate que me he casado dos veces y en las dos me ha ido muy mal.
-¿Por qué? pregunta el cantinero.
-Bueno, la primera vez mi esposa se fue de la casa con otro.
-Qué barbaridad, se compadece el barman.
-¿Y la segunda?.
-Todavía no se va.

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