Siete chistes

Iban dos amigos por la calle y uno le dice al otro:
– «Oye, tengo ganas de amar a Inés Sastre otra vez.»
-«¿Cómo que otra vez?» – le pregunta sorprendido el otro.
– «Es que ayer también tuve ganas.»

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Llega un tipo a su casa, de madrugada, cayéndose de puro borracho, y le dice a su mujer con voz estropajosa:
– Bertha…! Voy a amarte!
– Si quieres vete a Júpiter, a mí déjame dormir…

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Se encuentran dos chinos:
– Pues el otlo día me complé un coche.
– ¿Ah sí?
-Sí, mila, es ese de ahí.
¿Y qué malca es?
– Un Alfa.
– ¿Lomeo?
– ¡Lo meas y no lespondo!

Ver también:  Chistes de monjas

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-¡Alto! Se ha saltado un semáforo en rojo. Tengo que ponerle una multa. Dígame su nombre.
– Josetxu Aristeguicorteneindiaguirre de Urrutxomengasalaberría y Mendiagorrialbizu de Gurruchagagoitiaga.
– Bueno, rojo… lo que se dice rojo… no era: era ámbar intenso, más bien. Siga, por favor …

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-Mamá ¿quien es mi papi?
-No lo sé hijo, eres un bebé probeta.
-¿Qué?
-Probeta…ntos hombres, que no sé quién es tu papá.

Ver también:  Chistes de monjas

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-¿Sabes por qué se suicidó el gusano?
-Porque su mamá era una arrastrada.

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A un importante banquero se le presenta el pretendiente a pedir la mano de su hija y le dice:
-Yo amaría a su hija aunque no tuviera un céntimo-
-¿Eso es cierto?- le responde el banquero.
El pretendiente responde:
-Se lo juro-
Le vuelve a preguntar el banquero:
-¿Esta bien seguro?-
El responde:
-Sí, señor estoy bien seguro-
-Benito- Dice el banquero dirigiéndose al mayordomo.
Y luego continúa:
-Acompaña a ese señor a la puerta, no quiero idiotas en mi familia.

Ver también:  Chistes de monjas

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