La tragedia de un rector -Relato de humor

Creo que después de los sistemas ideados por lo regímenes totalitarios, no
hay nada más efectivo para destrozar los nervios de un individuo como
nombrarlo Rector de un Colegio, máxime si este es oficial.
Son tan hetereogéneos los problemas que las gentes le plantean a un pobre
rector, que éste no se vuelve loco sólo porque Dios es infinito en su
misericordia.

Empero, no es la cantidad ni la diversidad de problemas lo que lo maltrata y
desconcierta; no es tampoco la angustia de tener que resolverlo todo con
diplomacia y tacto especiales y, la mayoría de las veces, en milésimos de
segundo, ya que un error de apreciación o la demora en dar una respuesta
acertada puede ocasionar el derrumbe de un colegio o, cuando menos, del
prestigio del Rector. lo que vuelve añicos el sistema nervioso de un
Rector, lo que lo aniquila y desconcierta es algo distinto; algo que veremos
enseguida.

La tragedia comienza así: Señor Rector, que se rompió la campana; señor
Rector que no funcionan las regaderas; señor Rector que amanecieron los
internos con paperas; señor Rector, que anoche se voló un interno; señor
Rector, que la cocinera no ha venido y son las siete; señor Rector, que los
huevos subieron a ochenta; señor Rector, que no se consigue leña; Señor
Rector, que el profesor de historia me la tiene velada; señor rector, que
rompieron el biombo; señor Rector, que me firme esta cuenta; señor Rector,
que hace mucho calor; señor rector, que no sube el agua al lavamanos; señor
rector, que el ministro pide el presupuesto, señor Rector, que el profesor
de literatura no dictó clase; señor Rector, que cortaron la luz; señor
Rector, que se reventó el pozo séptico; señor Rector, que no se consiguió
carne en el mercado; señor Rector, que se desinfló el balón; señor Rector,
que hace falta ácido nítrico; señor rector, que se perdió la lente del
microscopio, señor Rector, que si me compra un mico; señor Rector, que si
tiene una pita para colgar un mapa; que si me presta dos pesos mientras me
llega un giro; señor Rector, que lo necesita el Alcalde; señor Rector, que
no me han traído el uniforme; señor Rector, que lo mandan llamar de la casa;
señor Rector, que el piano no sirve; señor Rector, que me revisen el exámen
de aritmética; señor rector que me castigaron injustamente; señor Rector que
lo necesita un vendedor de Enciclopedias; señor Rector, que si me deja
vender las boletas de una rifa; señor Rector, que el portero no hace sino
comer; señor Rector, qeu un sirviente vino borracho; señor Rector, que aquí
le traigo la lista delo futbolistas; señor Rector, que lo necesita un
prestidigitador; señor Rector, que no entiendo la filosofía; señor Rector,
que nos cambie el profesor de física; señor Rector, que me sacaron diez
pesos del bolsillo; señor Rector, que se casa la bibliotecaria; señor
Rector, que la caja de previsión no da drogas; señor Rector, que si nos deja
salir pues no vino el profesor de historia; señor Rector, que se desbarató
el pupitre; señor Rector, que será que no llegan los sueldos; señor Rector, que
el
teléfono no sirve; señor Rector, que cuando hacemos el mosaico; señor
Rector, que me duele un diente; señor Rector, que rodrígues me pegó; señor
Rector, que se murió mi abuela; señor Rector, que si me sirve de padrino;
señor Rector, que Vargas me mentó la madre; señor Rector, que estalló la
huelga; señor Rector…señor Rector…Señor Rector.

Arturo Vieira Moreno

Un comentario en «La tragedia de un rector -Relato de humor»

  • el 24 de enero de 2008 a las 11:48 am
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    Podrias decirme donde puedo conseguir el Libro: La Tragedia de un Rector? del Dr. Fernando Ocaranza?

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