En 1942 no era mal visto traumar a los bebés por medio del boxeo, al contrario, era una forma de inculcar el espíritu competitivo y volverlos «machitos».

Pero el bebé de la película no quiere pelear y se pone a llorar. Esperamos que la pelea no haya seguido en su casa, con un rival más grande, como su papá.

Por

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *